Refrán
Mira siempre tú camino y no el del vecino
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“La abuela y sus cosicas” es una plataforma para guardar, compartir y dar vida a los conocimientos que pasan de generación en generación. Nace con una idea sencilla: que ninguna de esas “cosicas” desaparezca con el tiempo. Aquí puedes construir tu propio legado, colaborar con tu familia y convertir esos recuerdos en algo duradero.
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Mira siempre tú camino y no el del vecino
Esta receta es muy sencilla pero un poco entrenida, lo mejor es que la podemos preparar el día anterior y así solo tendremos que añadir la torta manchega en el momento de servir. Lo primero que haremos es en la sartén poner bastante aceite y dorar los trozos de pollo y conejo. Al mismo tiempo ponemos la olla con abundante agua y le ponemos la cabeza de ajos partida por la mitad como se ve en la foto el Laurel, los granos de pimienta y sal. Cuando tengamos la carne dorada la echamos a la olla y cerramos dejándola unos 20m. Troceamos todos los ingredientes,champiñon, Setas, pimientos, tomates y cebolla (siempre opcional). Empezamos pochando la cebolla, le añadimos los pimientos, champiñon, Setas y al final el tomate. Sofreimos bien todo junto y lo dejamos en la misma sartén. Cuando tengamos la carne fría la hacemos trocicos pequeños y la vamos poniendo en la sartén. Volvemos a poner la sartén al fuego y le añadimos el caldo, que hemos colado antes, de la olla y le iremos añadiendo según veamos, siempre debe de tener bastante líquido. Si lo estamos haciendo todo el mismo día, cuando empiece ha hervir le añadimos la torta manchega y en unos 10m.lo tendremos listo para sevvir. Si queremos prepararlo otro día guardamos todo solo a falta de la torta manchega. Como veréis, el día que os apetezca hacerlo, es muy sencilla pero un poco entrenida. Pero os aseguro que el resultado merece la pena
Esta tarta es la que hago desde que mis hijos empezaron a celebrar los cumpleaños,más o menos 50 años. Lo primero que haremos será poner el chocolate en un bol y le añadimos muy poca leche y con un tenedor, mezclamos hasta que se nos quede una mezcla compacta,hay que tener cuidado para que no se nos quede líquida. Le añadimos los huevos enteros y la mantequilla,para 1/2 kilo de chocolate ponemos 2 huevos y media tarrina grande de mantequilla,os recomiendo la marca tulipán. Mezclamos todo con la batidora. Preparamos un plato con leche y mojamos las galletas dándole vuelta y vuelta. Y las vamos poniendo sobre una fuente .Cubrimos la primera capa de galletas con el chocolate y así lo repetimos varias veces,según la cantidad de chocolate que nos haya salido.
Hoy os voy a decir como quitar esas manchas,blancas o negras, que suelen salir en las encimeras de Silestone o mármol. Os recomiendo que lo hagáis por la noche. Lo primero que haremos sera limpiar bien la encimera con cualquier producto adecuado. Secamos bien y le echamos un poco de aceite de oliva que lo estenderemos con ayuda de un papel de cocina,en las manchas más persistente dejaremos el papel. Asi lo dejamos toda la noche y por la mañana siguiente lo fregamos,simplemente, con un lavavajillas. Y ya veréis el cambio que ha dado la encimera.
Sazonamos el salmón con sal y pimienta. En un bol mezclamos una cucharada de mostaza y tres de miel con el zumo de medio limón. Ponemos papel de horno en la bandeja y encima papel de aluminio, colocamos el salmón que previamente le hemos puesto la mezcla por ambos lados. Lo envolvemos en el papel de aluminio y al horno, que lo hemos precalentado a 180° y lo dejamos unos 10m. Lo pinchamos con un tenedor y si sale limpio ya lo tenemos listo para servir. Está receta es muy fácil y sabrosa,se puede tener preparada y justo mientras tomas el aperitivo la metes al horno.
Os diré que es un plato muy fácil de hacer pero hay que hacerlo sin prisa. Lo primero le haremos unos cortes a las alas y las sazonamos con la sal, la pimienta y el aceite por ambos lados. Esto se hace a primera hora y se tienen el máximo de tiempo. Pelamos las patatas y las troceamos en redondo. Freímos en abundante aceite y cuando estén doradas las sacamos. En ese mismo aceite ponemos a freír las alas, hay que freírlas despacio y dándoles la vuelta para que se hagan por dentro y se doren por fuera, sin quemarse. Cuando las veamos echas le añadimos las patatas y de damos unas cuántas vueltas. Y plato terminado. Ese es el secreto de las alas con patatas de la abuela, tiempo y paciencia.